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Impulsando el comercio a partir del cumplimiento legal

Compliance es el término anglosajón de moda en el mundo empresarial; el significado último de este termino no es otro que dotar a la empresa de un sistema de cumplimiento interno que sea verificable. Este es el objetivo perseguible, pero en el camino podemos encontrar distintos estados que se ajusten al desarrollo de la empresa y, sobre todo, a su dimensión.

Para una pequeña empresa es difícil implantar un sistema completo de compliance, es más, ni siquiera el propio empresario suele entender su necesidad y se considera frecuentemente como un mero coste más. Pero ¿significa esto que no sea una necesidad?, y por otra parte, ¿significa que un cumplimiento normativo adecuado no pueda ser una palanca de mejorar de resultados y favorecedora de la actividad comercial de la empresa?

La necesidad, desde la consideración latina, solo suele verse a la hora de afrontar un incidente y no tener prevenciones que puedan mitigarlo. Pensemos en cuestiones que pueden claramente como una fuga de información o una mala gestión de la protección de los datos personales que trata la empresa, donde en el primer caso nos podemos encontrar una afectación directa a la cuenta de resultados por la vía de pérdida de clientes y, en el segundo, por la vía de la sanción y también de la propia reputación.

Cada empresa debe valorar su situación y determinar el estado de necesidad en el que razonablemente se encuentre. En función de este análisis, desde luego, debería tomar las medidas que mitiguen el riesgo, bien de forma global, bien de forma parcial en aquellos aspectos que requieran acreditar en cualquier momento el cumplimiento normativo. Ejemplos que podríamos exponer para que resulte ilustrativo serian: cumplir con las obligaciones de blanqueo de capitales si nuestra actividad se ve afectada por ello; las propias que señalaba de protección de datos; o las derivadas de prevención de riesgos laborales en función de la plantilla que tengamos.

¿Qué podemos decir del cumplimiento normativo en el ámbito comercial? Si nuestra actividad es de cara al público, es decir, tenemos un establecimiento comercial (sea físico u on-line) en el cual comercializamos productos o servicios, estamos en insertos en las obligaciones en materia de consumo.

Conocer los derechos de los consumidores es el primer paso para su cumplimiento. Acreditar que cumplimos con los derechos de los consumidores es básico para aumentar la base de confianza en nuestra actividad y consecuentemente, hacer más atractiva nuestra oferta comercial.

Cuestiones básicas de cumplimiento son aplicar adecuadamente la garantía de las transacciones; la gestión de las mismas; conocer cuando funciona y cómo el derecho de desistimiento; cumplir con las obligaciones de información; diferenciar las necesidades normativas entre el canal on-line y el canal físico.

¿Qué es Consumer Law ready?

Consumer Law Ready es un proyecto impulsado por el Parlamento y la Comisión Europea.
El programa Consumer Law Ready está dirigido a Pymes, y tiene como finalidad ayudar a los pequeños empresarios a conocer el derecho de consumo y poder aplicarlo en sus actividades cotidianas. Es por tanto un proyecto formativo pensado tanto en favor de las empresas que realicen actividad comercial como de los consumidores.

Cumplir el programa formativo Consumer Law Ready, compuesto de cinco módulos, permite acceder a la acreditación que reconoce haber adquirido unos conocimientos en el tratamiento de las relaciones jurídicas con consumidores que dotan, a ambas parte, empresario y consumidor, de la seguridad necesaria en las transacciones realizadas.

Somos formadores acreditados por BEUC, la Organización Europea de Consumidores, la cuan dirige este programa junto con Eurochambres (la Cámara de Comercio europea) y la UEAPME (la Unión Europea del Artesanado y la Pequeña y mediana empresa).

Si está interesado como empresario, para usted o su empleados, realizar un programa de formación en la materia y poder conseguir su acreditación, no dude en consultarnos.